PADRES

Acompañar a nuestros hijos adolescentes

no es fácil...

 

Es un momento de considerables cambios: cambios acelerados y vertiginosos de la sociedad, cambios en el cuerpo y la persona de nuestros hijos, y cambios que se suceden en nuestro ser adulto, como resultado de nuestras búsquedas, de la crisis de la mitad de la vida, por complicaciones de trabajo, etcétera.

 

Este momento de cambios y de crisis se nos presenta como un desafío y a la vez nos brinda una gran oportunidad para crecer como padres adultos, para hacernos cargo de la educación de nuestros hijos adolescentes y para acompañarlos desde un lugar más maduro y sabio.

 

           Sugerencias

para estar presentes

sin invadir

10

 

En la adolescencia los jóvenes se replantean su vida. En general se sienten inseguros y es justamente en este momento cuando tienen que elegir qué carrera seguir.

 

Antes parecía más sencillo, existían menos posibilidades, se pensaba en las clásicas profesiones que eran para toda la vida y había pocas instituciones educativas para cursarlas. Además, los jóvenes no tenían aparatos tecnológicos para distraerse, por lo tanto, tenían más tiempo de silencio para reflexionar. Asimismo, como el “deber ser” regía el comportamiento de las personas, no se cuestionaban tanto dejar la carrera, y la cursaban hasta recibirse.

 

Hoy día todo cambió, hay más carreras, con nombres más seductores y gran cantidad de establecimientos educativos donde estudiar. De la misma manera, en la actualidad los jóvenes tienen menos tiempo para la reflexión profunda y no están dispuestos a esforzarse sin sentido.

 

Además, la relación con los padres muchas veces es simétrica, lo que dificulta la diferenciación del adolescente, fundamental para definir su propia manera de ser y para valorizar adecuadamente sus propios intereses vocacionales.

 

Nos encontramos frente a un desafío que nos lleva a buscar nuevas formas de vincularnos para acompañar a los jóvenes en este momento tan importante de sus vidas.

 

Como padres es importante encontrar momentos para dialogar con nuestros hijos, con buen feed back en la comunicación, con auténtico interés en acompañarlos en el proceso de saber quiénes son, dentro de una relación asimétrica: brindándole sustento interno, con gran contención, apoyo afectivo y límites claros.

      

La adolescencia y la elección
  1. Estar presentes con ellos. Demostrar el afecto.

  2. Acompañar sin invadir, sugerir sin imponer, estimular sin sofocar.

  3. Fomentar el diálogo y la escucha activa. Que su tema vocacional tenga un lugar en la familia, sin dejar que se transforme en una preocupación.

  4. Promover el protagonismo en los hijos. Ellos son los que tienen que elegir lo que quieren hacer en su camino.

  5. Hacerles saber que el desarrollo de la vocación es más que una carrera o una profesión, que es el despliegue de ese ser único y excepcional que cada uno está llamado a ser. La carrera o profesión adecuadas son medios o herramientas que le posibilitarán expresarse y trabajar en el área de su interés.

  6. Promover en nuestros hijos mayor conciencia de sí mismos (ser espejos realistas y positivos), hacerles ver sus cualidades personales, y si es posible, realizar un recorrido de los hitos fundamentales de su historia de vida a partir de preguntas del estilo: ¿A qué solían jugar? ¿Qué les gustaba hacer en su tiempo libre? ¿Cómo evolucionaron sus intereses y habilidades a lo largo de su vida? Al mismo tiempo, promover la reflexión en búsqueda de sus intereses, aptitudes y valores de vida.

  7. Colaborar en la exploración de la información externa, informándonos sobre las carreras, brindándoles datos sobre las que les interesan; si es necesario colaborar en la búsqueda de profesionales y que ellos realicen las entrevistas para obtener información sobre la realidad laboral.

  8. Intentar no proyectar los propios anhelos o necesidades. Diferenciar nuestros propios deseos de los de nuestros hijos. Que les quede claro que no nos traicionan si no eligen una determinada carrera.

  9. Acompañarlos cuando se equivocan, mostrar las equivocaciones como aprendizajes y apoyarlos para que puedan volver a comenzar.

  10. Promover en ellos el deseo de vivir una vida con sentido.

 “Acompañando
la elección
vocacional
de los hijos”
 

Editorial Noveduc

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